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El Verdadero Costo de Entrenar Robots

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En la primera parte, discutimos cÃģmo los robots evolucionan desde la mecÃĄnica bÃĄsica hasta la comprensiÃģn de su entorno. En la etapa del “Último kilÃģmetro” – cuando los robots se someten a un entrenamiento posterior para tareas específicas y personalizadas – surge una barrera inesperada. EstÃĄ relacionada con los datos: su recopilaciÃģn, organizaciÃģn y escalabilidad en condiciones del mundo real.

Es precisamente en esta etapa cuando la brecha entre el concepto y la implementaciÃģn se vuelve mÃĄs aparente. ÂŋCuÃĄles son los cuellos de botella clave, y cÃģmo se pueden superar con el mínimo de fricciÃģn?

Por quÃĐ miles de horas de datos se convierten en aÃąos de trabajo

Así que imaginemos que ya tenemos un robot entrenado que ha pasado por un preentrenamiento. Puede navegar por su entorno, moverse, evitar obstÃĄculos y interactuar con objetos. Es como un “niÃąo de diez aÃąos” que es generalmente capaz de actuar de manera independiente. El siguiente paso es enseÃąarle a realizar acciones específicas bajo condiciones específicas, por ejemplo, instalar paneles de vidrio y tiras de sellado en una línea de producciÃģn automotriz.

Al principio, la tarea parece mÃĄs sencilla. Implica dominar un solo escenario, y el volumen de datos requerido es significativamente menor que durante el preentrenamiento. Mientras que el entrenamiento fundamental puede requerir cientos de miles de horas, el entrenamiento posterior puede tomar solo miles. Pero estos nÚmeros son engaÃąosos.

Cuando se traducen en tiempo real, el proceso revela su verdadera complejidad. Bajo un horario de trabajo estÃĄndar, una persona trabaja alrededor de 160 horas al mes. Sin embargo, esto no significa que todo ese tiempo se pueda utilizar para grabar.

En la prÃĄctica, ocurren interrupciones constantes: las baterías se agotan, las cÃĄmaras se desplazan, los sensores fallan. Cuanto mÃĄs compleja sea la configuraciÃģn del equipo, mayor es la probabilidad de problemas. Incluso un simple fallo como sensores en un guante que dejan de funcionar puede detener el proceso y resultar en tiempo perdido.

Como resultado, la velocidad real de recopilaciÃģn de datos es 2-3 veces menor. Una hora de grabaciÃģn de alta calidad puede requerir hasta tres horas de trabajo real. Esto cambia radicalmente el cÃĄlculo: 5.000 horas de datos se traducen en aproximadamente 15.000 horas de trabajo.

Capas y capas de complejidad

Durante el preentrenamiento, puede ser suficiente darle a una persona una cÃĄmara y pedirle que grabe actividades cotidianas. En esta etapa, sin embargo, se requiere acceso a un entorno específico, como una fÃĄbrica, un sitio de construcciÃģn o una instalaciÃģn de producciÃģn especializada.

Esto introduce inmediatamente restricciones prÃĄcticas. Por ejemplo, en un sitio de construcciÃģn, los trabajadores deben usar cascos de seguridad, lo que significa que se debe desarrollar equipo especializado: cascos con cÃĄmaras integradas que sean resistentes al polvo, la humedad y el impacto.

Luego viene el acceso al sitio en sí. Se deben hacer acuerdos con los propietarios del sitio, obtener permisos y negociar condiciones. Esto casi siempre implica costos adicionales: las empresas esperan compensaciÃģn, y los trabajadores esperan ser pagados por su participaciÃģn.

El seguro y el cumplimiento de la seguridad tambiÃĐn se convierten en preocupaciones críticas. Si el equipo no cumple con los estÃĄndares requeridos, el seguro puede ser invalidado, lo que obliga a reestructurar todo el proceso.

Incluso a nivel de operaciones diarias, persisten los desafíos. Las cÃĄmaras deben ser encendidas, monitoreadas y mantenidas. Los trabajadores operan con guantes y en condiciones duras. El equipo se ensucia, se desgasta y se rompe. Una cÃĄmara puede apagarse despuÃĐs de unos minutos, y la persona puede no darse cuenta.

Esto crea la necesidad de que los participantes se entrenen a sí mismos: deben entender cÃģmo usar el equipo. AdemÃĄs, se requiere una supervisiÃģn continua: alguien debe asegurarse de que la grabaciÃģn estÃĐ en curso y de que los dispositivos estÃĐn funcionando correctamente.

Desde el video crudo hasta los datos de entrenamiento

DespuÃĐs de la grabaciÃģn, comienza la siguiente etapa: recopilaciÃģn de datos, carga, estructuraciÃģn, validaciÃģn de la calidad y etiquetado.

Cualquier dato crudo consiste en seÃąales de video y sensores. Para convertirlo en material de entrenamiento, debe ser estructurado: los objetos deben ser identificados, las acciones capturadas y los estados, movimientos e interacciones con el entorno descritos. Aquí es donde entra en juego la anotaciÃģn. Una pregunta lÃģgica surge: ÂŋcuÃĄl es el estÃĄndar de oro para dicho flujo de trabajo de anotaciÃģn?

En algunos casos, cajas de delimitaciÃģn simples son suficientes para identificar objetos en un marco. En otros, se requiere anotaciÃģn temporal para describir secuencias de acciones en el tiempo. En ciertos escenarios, se utilizan puntos clave y modelos esquelÃĐticos para capturar el movimiento del cuerpo. En casos mÃĄs complejos, se necesitan mallas 3D o seguimiento de la pose de la mano para representar con precisiÃģn la mecÃĄnica de interacciÃģn. A menudo se integran sensores adicionales, como acelerÃģmetros, para capturar la dinÃĄmica del movimiento y la fuerza aplicada.

Proyectos como estos tambiÃĐn requieren a menudo la escalabilidad del equipo. La etiquetado es una tarea grande y compleja en sí misma, que requiere tiempo, experiencia y recursos humanos sustanciales. Aquí es donde entran en juego los proveedores de soluciones de datos con equipos de anotaciÃģn internos. Como Keymakr, que ha demostrado ser particularmente efectivo gracias a su capacidad para escalar equipos para adaptarse a cualquier volumen de datos, desde un solo especialista hasta cientos de anotadores.

No hay un enfoque correcto para el entrenamiento todavía

La industria todavía se encuentra en una fase exploratoria, ya que no hay consenso sobre quÃĐ combinaciÃģn de datos produce los mejores resultados. Muchos enfoques se validan empíricamente porque funcionan en experimentos específicos. Como resultado, diferentes equipos continÚan confiando en diferentes tecnologías, moldeadas por su propia experiencia, tareas y restricciones.

En niveles acadÃĐmicos y aplicados, esto conduce a la fragmentaciÃģn: laboratorios y empresas se mueven en diferentes direcciones. La situaciÃģn es reminiscente de los primeros días de la conducciÃģn autÃģnoma, cuando Tesla apostÃģ por un enfoque de visiÃģn solo sin LiDAR, mientras que la mayoría de los demÃĄs jugadores eligieron LiDAR como sensor principal.

Hoy en día, los sistemas basados en LiDAR tienden a demostrar un rendimiento mÃĄs estable, aunque el enfoque de Tesla sigue evolucionando. La diferencia es que en la conducciÃģn autÃģnoma, el mercado ha madurado en gran medida: han surgido arquitecturas estables, se entienden bien las limitaciones y se ha acumulado una gran experiencia.

En contraste, para la Inteligencia Artificial Física y el entrenamiento de modelos similares, este nivel de madurez aÚn no se ha alcanzado. El mercado todavía se estÃĄ formando, faltan estÃĄndares y gran parte del progreso se impulsa mediante la experimentaciÃģn. Nuevos mÃĐtodos para entrenar modelos, mejorar la eficiencia y adaptarse a escenarios del mundo real siguen surgiendo, lo que sugiere que los avances mÃĄs importantes en este campo aÚn estÃĄn por venir.

El ser humano como un sistema de refuerzo

La anotaciÃģn no existe en aislamiento, ni solo para el modelo. Sirve como una herramienta para el ingeniero que construye ese modelo. A travÃĐs de ella, formaliza la realidad, identifica parÃĄmetros clave y define las reglas de comportamiento del sistema.

La tarea del ingeniero es enseÃąar al sistema a realizar acciones correctamente en condiciones del mundo real. Por ejemplo, un escenario bÃĄsico puede consistir en cuatro acciones: recoger un vaso, encender el grifo, llenarlo y apagar el grifo. Pero en la realidad, se produce una desviaciÃģn: el vaso se desborda.

En ese momento, se espera que el modelo complete el escenario y realice acciones adicionales: detener el flujo de agua, ajustar el nivel de agua y prevenir el derrame. Esto es lÃģgica de comportamiento basada en la comprensiÃģn contextual.

El ingeniero sigue un ciclo: anotar datos, entrenar el modelo, probarlo. Si el sistema funciona, se confirma la hipÃģtesis. Si no, comienza el anÃĄlisis.

En algÚn momento, puede quedar claro que el modelo falta un parÃĄmetro importante, como el nivel de llenado del vaso. Anteriormente, los datos pueden haber incluido anotaciones para objetos (vaso, grifo, manija) y acciones (abrir, llenar, cerrar), pero faltaban anotaciones para el estado, como el grado de llenado.

Entonces se agrega una nueva capa al proceso: anotar el nivel de llenado, seguido de la formalizaciÃģn, por ejemplo, definiendo cualquier cosa por encima del 85% como un estado crítico.

Esto conduce a la siguiente iteraciÃģn de entrenamiento. Puedes tener cientos de tales iteraciones.

Nadie asume que el sistema funcionarÃĄ correctamente de inmediato. Por el contrario, el proceso se construye alrededor de aproximaciones sucesivas: primero, se crea una versiÃģn base; luego se prueba en condiciones reales o casi reales; se identifican las brechas; y se refina el sistema. Esto es algo que discuto a menudo con clientes en Introspector, con quienes recorremos todo el viaje de Inteligencia Artificial Física juntos.

En un cierto punto, se logra el resultado deseado. Pero su valor no radica solo en que el sistema comience a funcionar, sino en la experiencia acumulada que permite reproducir este resultado de manera mÃĄs predecible.

La economía que todos olvidan

En el Último aÃąo o así, he notado que el mayor error que cometen las empresas al trabajar con datos egocÃĐntricos tiene poco que ver con la tecnología.

El problema principal es en realidad subestimar la economía del proyecto.

En la etapa de la idea, la tecnología ocupa el centro del escenario: quÃĐ modelos utilizar, cÃģmo entrenarlos y quÃĐ enfoques aplicar. Se estudia, se investiga, se discuten arquitecturas y se prueban hipÃģtesis. Esto es natural: la tecnología parece ser la parte mÃĄs tangible y obvia del problema.

Pero mucho menos a menudo en esta etapa los equipos preguntan una pregunta directa y prÃĄctica: ÂŋcuÃĄnto costarÃĄ?

Cuando un proyecto pasa de la teoría a la implementaciÃģn, se hace evidente que detrÃĄs de cada modelo hay decenas de miles de horas de datos. Recopilar estos datos requiere tiempo, acceso a entornos reales y la participaciÃģn de especialistas. La anotaciÃģn agrega otra capa de complejidad y costo. Como resultado, los nÚmeros finales a menudo son mucho mÃĄs altos de lo que se esperaba inicialmente.

Esto no significa que tales proyectos no deban perseguirse. Por el contrario, son lo que impulsa a la industria hacia adelante.

Pero lo que importa es entender la escala del desafío desde el principio. Reconocer que en el entrenamiento de modelos, detrÃĄs de cada algoritmo asombroso hay un trabajo de datos complejo y exigente en recursos.

Incluso las ideas fuertes fallan al llegar a la implementaciÃģn completa cuando los costos de los datos comienzan a ascender bien por encima de siete cifras.

Y quizÃĄs el cambio mÃĄs importante que estÃĄ sucediendo en la robÃģtica hoy en día estÃĄ relacionado con esta comprensiÃģn. El futuro de estos sistemas estarÃĄ definido por lo “inteligentes” que sean y por cÃģmo se construye de manera efectiva y precisa toda la canalizaciÃģn de datos, desde la recopilaciÃģn hasta la interpretaciÃģn final.

Michael Abramov es el fundador y CEO de Introspector, aportando mÃĄs de 15 aÃąos de experiencia en ingeniería de software y sistemas de visiÃģn artificial para la construcciÃģn de herramientas de etiquetado de nivel empresarial.

Michael comenzÃģ su carrera como ingeniero de software y gerente de I+D, construyendo sistemas de datos escalables y gestionando equipos de ingeniería multifuncionales. Hasta 2025, ha sido el CEO de Keymakr, una empresa de servicios de etiquetado de datos, donde ha sido pionero en flujos de trabajo de humanos en la bucle, sistemas de control de calidad avanzados y herramientas personalizadas para satisfacer las necesidades de datos de visiÃģn artificial y autonomía a gran escala.

Tiene una licenciatura en Ciencias de la ComputaciÃģn y una formaciÃģn en ingeniería y artes creativas, lo que le permite abordar problemas complejos desde una perspectiva multidisciplinaria. Michael se encuentra en la intersecciÃģn de la innovaciÃģn tecnolÃģgica, el liderazgo de productos estratÃĐgicos y el impacto en el mundo real, impulsando hacia adelante la prÃģxima frontera de los sistemas autÃģnomos y la automatizaciÃģn inteligente.