Sector Sanitario
Investigadores desarrollan un innovador músculo artificial con autodetección

Investigadores de la Universidad Queen Mary de Londres han sido pioneros en un avance excepcional en el campo de la biónica, desarrollando un novedoso músculo artificial eléctrico de rigidez variable con capacidades de autodetección. Esta tecnología revolucionaria, como se revela en Sistemas inteligentes avanzados, está destinado a transformar los dominios de la robótica blanda y las aplicaciones médicas. Con la capacidad de realizar una transición sin esfuerzo entre estados blandos y duros al mismo tiempo que detecta fuerzas y deformaciones, este músculo artificial imita la flexibilidad y la capacidad de estiramiento del músculo natural, lo que facilita la integración en complejos sistemas robóticos blandos y la adaptación a diversas formas.
Tecnología de rigidez variable y su potencial
“Empoderar a los robots, especialmente aquellos hechos de materiales flexibles, con capacidades de autodetección es un paso fundamental hacia la verdadera inteligencia biónica”, afirma el Dr. Ketao Zhang, investigador principal y profesor en Queen Mary.
El nuevo músculo artificial ideado por el equipo de investigación presenta una notable durabilidad con una capacidad de estiramiento superior al 200 % en la dirección longitudinal, lo que lo convierte en un excelente candidato para diversas aplicaciones.
La rigidez de este músculo artificial puede cambiar rápidamente mediante el ajuste de voltajes, logrando una modulación continua con un cambio de rigidez superior a 30 veces. Esta función, controlada por voltaje, ofrece una ventaja significativa en velocidad de respuesta en comparación con otros músculos artificiales. Además, el músculo puede monitorizar su propia deformación mediante cambios de resistencia, eliminando la necesidad de sensores independientes, simplificando los mecanismos de control y reduciendo costos.
Fabricación simple y aplicaciones extensas
El proceso de fabricación de este músculo artificial con autodetección es sencillo y fiable. Los nanotubos de carbono se mezclan con silicona líquida utilizando tecnología de dispersión ultrasónica y luego se recubren de manera uniforme para crear un cátodo de capa delgada, que también sirve como parte sensora del músculo artificial. Después de que los materiales líquidos se curan, se forma un músculo artificial de rigidez variable con autodetección completo.
Las posibles aplicaciones de esta tecnología flexible de rigidez variable son amplias, abarcando desde la robótica blanda hasta las aplicaciones médicas. Su integración fluida con el cuerpo humano abre posibilidades para ayudar a personas con discapacidad o pacientes a realizar tareas cotidianas esenciales. Al integrar el músculo artificial autodetección, los dispositivos robóticos portátiles pueden monitorizar las actividades del paciente y proporcionar resistencia ajustando los niveles de rigidez, lo que facilita la recuperación de la función muscular durante el entrenamiento de rehabilitación.
El Dr. Zhang enfatiza la importancia de esta investigación y afirma: “Si bien todavía hay desafíos que abordar antes de que estos robots médicos puedan implementarse en entornos clínicos, esta investigación representa un paso crucial hacia la integración hombre-máquina. Proporciona un modelo para el desarrollo futuro de robots blandos y portátiles”.
El innovador estudio realizado por investigadores de la Universidad Queen Mary de Londres representa un hito importante en el campo de la biónica. El desarrollo de músculos artificiales eléctricos con autodetección sienta las bases para los avances en robótica blanda y aplicaciones médicas, lo que marca un paso crucial en la realización del potencial de la tecnología biónica.












